Placer/es/eres-fue, pero no seremos.

Placer/es/eres-fue, pero no seremos.

¿Por qué huyes? Le pregunte sin pronunciar ninguna palabra mientras él dormía a mi lado y yo contemplaba su sueño; quería saber qué evitaba, porque si de algo estaba segura es que ambos éramos fugitivos.

¿Sería que escapaba del amor? ¿O quizá del dolor que éste produce? No supe la respuesta pero estaba junto a él, tomando su mano que encajaba perfecto en la mía, enredando sus cabellos entre mis dedos, acariciando su cuerpo y contemplando cada rasgo, cada gesto y cada centímetro de su cuerpo. Nada disfrutaba más que amanecer aún embriagada de sus besos, aunque mareada así, debiera marcharme sin mencionar la danza que los cuerpos  desnudos interpretaron, uno sobre el otro, con el ritmo de los gemidos, de los suspiros, del deseo impronunciable pero sí manifestado por las horas anteriores a los primeros rayos del sol.

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Libres los sueños.

  

Hace unos días soñé que volaba, 

y cuando fui consciente de lo que estaba haciendo

(no la acción del vuelo, sino la acción del sueño), 

decidí pasar inadvertido el sobresalto

que produce el volar tan alto, 

cerrar los ojos, respirar hondo,

y continuar soñando.

Nota a pie de página.

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Si usted me lo permite, lo llevaré conmigo al fin del mundo, más que como un amigo, más que un compañero, más que amante, aliado, cómplice o deseo; déjeme llevarlo como un recuerdo, que entre mis manos no se escape, que al exhalar no se disipe, que al abrir los ojos se quede dentro, que no se vaya nunca el sentimiento.

Si me lo permite yo no lo suelto, pero depende sólo de usted que no se acabe lo que hoy siento. Conviértase en mi recuerdo eterno, al que sin esfuerzo vuelvo, el que está presente en primavera o invierno, con el cual se me va el sueño, por el que morir un segundo suceda a cada momento si fuera de mi lo sospecho.

Vuélvase una y otra vez lo que añoro y conservo lejos y dentro de mi pecho; porque si usted no se hace mi recuerdo, yo no sé con quién llenaré de risas los ecos, vestiré de luna mi cuerpo y mojaré con lluvias las noches de encierro.