Libres los sueños.

  

Hace unos días soñé que volaba, 

y cuando fui consciente de lo que estaba haciendo

(no la acción del vuelo, sino la acción del sueño), 

decidí pasar inadvertido el sobresalto

que produce el volar tan alto, 

cerrar los ojos, respirar hondo,

y continuar soñando.

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Entre el espacio de un “Te quiero”

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Ella expresó todo el amor que sentía

y después, no volvió a pronunciar

una sola palabra.
El inquebrantable silencio

ahogó cada suspiro

y aminoró el ritmo de sus latidos.

-Estoy muriendo, yo lo sé-,

pensaba ella para sí, mientras dejaba ocurrir la vida

a cada paso que daba. -Estoy muriendo por dentro;

lo dice el frío de mi cuerpo que es interno,

y la falta de sus besos.

No estaba equivocada.

Su cuerpo andaba

pero ella estaba ya sin vida.

La ausencia del calor en su cuerpo

era sólo uno de los síntomas,

sus lágrimas brotaban, incontrolables,

secándola por dentro,

sus ojos viajaban perdidos de un lugar a otro

como quien no reconoce su entorno

y su rostro había dejado de expresar emoción alguna.

Estaba muriendo entre desaires y deseos,

entre ausencia y recuerdos,

entre lo blanco y lo negro;

entre el espacio de un “te quiero”.

 

Puntos suspensivos

Llegaste aquella noche y no quería arruinar las risas, pero el reloj corría sus horas y no tenía plan de callar más. Tomé un respiro y te dije:

Vamos a ser claros, a decirnos la verdad y dejar los puntos suspensivos para los escritos que no tienen final.

Dentro de lo nunca dicho, donde no se escribe el verso, donde no toca el tiempo, donde no fluye el viento, estás tú.
No entiendes mis palabras y te hablo entonces con miradas. Mis ojos te buscan y cuando se cruzan lo hacen por poco tiempo. No es que no me gusten tus ojos, es el temor a encontrar en ellos las respuestas que no quiero. No es que no quiera verlos, es que tengo miedo a decirte más de lo que quiero.

Pero es imposible, mis ojos te siguen cuando estás aquí o cuando te vas de mi.

Hay momentos de silencio que a tu lado ocurren en los que me impaciento; y de pronto no te veo, pero te siento a mi lado y me abrazo a tu cuerpo. Todo fluye. Quiero posarme ahí por un largo momento y no alejarme, sentir que ese tiempo son horas de la eternidad.

Entonces parpadeo; te has marchado y me quedo con el último beso. Abro mis ojos, no estás aquí,; apago la luz y te dibujo entonces con mis recuerdos, volviendo a mi.

Me quedé dormida, pero ahí también estás tú; dices cosas que al despertar olvido. Necesito mirarte otra vez, aún no te he expresado que te quiero, lo sospechas, lo sé, pero quiero decírselo a tus ojos.

Te quedas callado, eres bueno apartando tu mente de tu cuerpo; tus ojos no me ven, no lo han hecho en todo este tiempo, parece que te niegas a entender que lo que tengo para ti es inmenso. Quizá me has visto de reojo y en el sobresalto de tocar mis ojos con tus ojos te han tocado mis sentimientos.

Mírame por un largo tiempo, busca mis ojos como se busca el viento y hazme el amor como se hacen los sueños.

Entonces tú…