Libres los sueños.

  

Hace unos días soñé que volaba, 

y cuando fui consciente de lo que estaba haciendo

(no la acción del vuelo, sino la acción del sueño), 

decidí pasar inadvertido el sobresalto

que produce el volar tan alto, 

cerrar los ojos, respirar hondo,

y continuar soñando.

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3:19 am

IMG_1178.JPG Somos recuerdos rotos, memorias difuminadas con presentes lejanos que añoran días futuros. Somos lo que una vez deseamos pero no retuvimos, la espera de un momento, las palabras que no dijimos. Somos la sombra que caminó en sentido contrario a nuestro cuerpo, la falla de un sentimiento, el imborrable paso del tiempo. Somos lo que rechazamos, lo que aborrecemos, lo que añoramos y lo que desconocemos. Somos esencialmente pasado, lleno de presente confuso y futuro impreciso.

Entre el espacio de un “Te quiero”

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Ella expresó todo el amor que sentía

y después, no volvió a pronunciar

una sola palabra.
El inquebrantable silencio

ahogó cada suspiro

y aminoró el ritmo de sus latidos.

-Estoy muriendo, yo lo sé-,

pensaba ella para sí, mientras dejaba ocurrir la vida

a cada paso que daba. -Estoy muriendo por dentro;

lo dice el frío de mi cuerpo que es interno,

y la falta de sus besos.

No estaba equivocada.

Su cuerpo andaba

pero ella estaba ya sin vida.

La ausencia del calor en su cuerpo

era sólo uno de los síntomas,

sus lágrimas brotaban, incontrolables,

secándola por dentro,

sus ojos viajaban perdidos de un lugar a otro

como quien no reconoce su entorno

y su rostro había dejado de expresar emoción alguna.

Estaba muriendo entre desaires y deseos,

entre ausencia y recuerdos,

entre lo blanco y lo negro;

entre el espacio de un “te quiero”.