Placer/es/eres-fue, pero no seremos.

Placer/es/eres-fue, pero no seremos.

¿Por qué huyes? Le pregunte sin pronunciar ninguna palabra mientras él dormía a mi lado y yo contemplaba su sueño; quería saber qué evitaba, porque si de algo estaba segura es que ambos éramos fugitivos.

¿Sería que escapaba del amor? ¿O quizá del dolor que éste produce? No supe la respuesta pero estaba junto a él, tomando su mano que encajaba perfecto en la mía, enredando sus cabellos entre mis dedos, acariciando su cuerpo y contemplando cada rasgo, cada gesto y cada centímetro de su cuerpo. Nada disfrutaba más que amanecer aún embriagada de sus besos, aunque mareada así, debiera marcharme sin mencionar la danza que los cuerpos  desnudos interpretaron, uno sobre el otro, con el ritmo de los gemidos, de los suspiros, del deseo impronunciable pero sí manifestado por las horas anteriores a los primeros rayos del sol.

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Oscuro, casi negro.

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Entrada la noche, vi tu silueta cruzar mi habitación y tuve la sensación de tu cuerpo recostándose junto al mío, sentí tus manos recorrer mi cuerpo y el tierno beso en mi mejilla que por si solo dijo: te deseo; pero al voltear no estabas tú, ni tus manos, ni tus besos, ni tu silueta, ni tu cuerpo. Pareciera que somos sólo sombras de mundos alternos, creados para no olvidarnos, y alejados por no poder ser eternos.