Vivas nos queremos.

Vivas nos queremos.

vivas.jpg

En México, el luto nos ha vestido  todos los días.

Nos ha cubierto en tonos oscuros el cuerpo y el rostro, nos ha acercado al dolor ajeno, nos ha mostrado que la mujer, ahora más que en otros tiempos, necesita estar cercana a una igual, a muchas más; tomarnos de las manos, caminar por la ciudad exigiendo justicia, exigiendo libertad.

vivas4.jpg

#NiUnaMenos.

vivas5.jpg

 

 

3:19 am

IMG_1178.JPG Somos recuerdos rotos, memorias difuminadas con presentes lejanos que añoran días futuros. Somos lo que una vez deseamos pero no retuvimos, la espera de un momento, las palabras que no dijimos. Somos la sombra que caminó en sentido contrario a nuestro cuerpo, la falla de un sentimiento, el imborrable paso del tiempo. Somos lo que rechazamos, lo que aborrecemos, lo que añoramos y lo que desconocemos. Somos esencialmente pasado, lleno de presente confuso y futuro impreciso.

Nota a pie de página.

DSC02354

Si usted me lo permite, lo llevaré conmigo al fin del mundo, más que como un amigo, más que un compañero, más que amante, aliado, cómplice o deseo; déjeme llevarlo como un recuerdo, que entre mis manos no se escape, que al exhalar no se disipe, que al abrir los ojos se quede dentro, que no se vaya nunca el sentimiento.

Si me lo permite yo no lo suelto, pero depende sólo de usted que no se acabe lo que hoy siento. Conviértase en mi recuerdo eterno, al que sin esfuerzo vuelvo, el que está presente en primavera o invierno, con el cual se me va el sueño, por el que morir un segundo suceda a cada momento si fuera de mi lo sospecho.

Vuélvase una y otra vez lo que añoro y conservo lejos y dentro de mi pecho; porque si usted no se hace mi recuerdo, yo no sé con quién llenaré de risas los ecos, vestiré de luna mi cuerpo y mojaré con lluvias las noches de encierro.

Entre el espacio de un “Te quiero”

Image

Ella expresó todo el amor que sentía

y después, no volvió a pronunciar

una sola palabra.
El inquebrantable silencio

ahogó cada suspiro

y aminoró el ritmo de sus latidos.

-Estoy muriendo, yo lo sé-,

pensaba ella para sí, mientras dejaba ocurrir la vida

a cada paso que daba. -Estoy muriendo por dentro;

lo dice el frío de mi cuerpo que es interno,

y la falta de sus besos.

No estaba equivocada.

Su cuerpo andaba

pero ella estaba ya sin vida.

La ausencia del calor en su cuerpo

era sólo uno de los síntomas,

sus lágrimas brotaban, incontrolables,

secándola por dentro,

sus ojos viajaban perdidos de un lugar a otro

como quien no reconoce su entorno

y su rostro había dejado de expresar emoción alguna.

Estaba muriendo entre desaires y deseos,

entre ausencia y recuerdos,

entre lo blanco y lo negro;

entre el espacio de un “te quiero”.